viernes, 9 de diciembre de 2016

Excesos Psicológicos: Conducta Ética

Si Abu Ghraib (y Guantánamo) logró algo fue evidenciar los excesos a que los profesionales de la salud mental pueden llegar en el nombre de las estructuras de poder. Más aun develó cuales son las excusas y racionalizaciones más comunes para justificarse y tratar de explicar su complicidad en las violaciones a la dignidad del ser humano.

Lo cual no debería sorprender si consideramos los múltiples eventos en la historia donde los profesionales de la salud mental se prestaron gustosamente para desmantelar la dignidad del ser humano.

Para evitar estos excesos los talleres profesiones han adoptado códigos de éticas. Entre los aplicables a los psicólogos en Puerto Rico se encuentran los de la Asociación Americana de Psicología y la Asociación de Psicología de Puerto Rico. En algunas ocasiones gobiernos han regulado la práctica de los profesionales de la psicología con leyes que intentan incorporar las mejores prácticas y protecciones de los consumidores de sus servicios. En el caso de Puerto Rico la Junta Examinadora de Psicólogos ha establecido cuales son los estándares éticos para la práctica de la profesión.

Por otro lado existen divisiones en agencias gubernamentales, como SAMHSA, dedicadas a la protección y fortalecimiento de los consumidores de servicio de salud mental. Leyes como ADA e HIPAA (y decisiones como Olmstead) van dirigidas a la igual protección de las leyes de los consumidores de servicios de salud mental. También existen organizaciones como Mental Health America y National Alliance on Mental Illness que, entre su razón de ser, se encuentra proteger a los consumidores de los excesos de las profesionales de salud mental.

Sin embargo siempre hay profesionales de la psicología que su empeño de servir a las estructuras de poder violentan los derechos de los seres humanos que deberían servir y proteger.

El Código de Ética de la Junta Examinadora de Psicólogos establece claramente que tiene que existir un consentimiento cabal para entrar en un proceso terapéutico, de evaluación o investigación. Donde este consentimiento tiene que ser uno voluntario y no medie ningún tipo de influencia indebida. Además se extiende no sólo a un proceso terapéutico (individual, pareja, grupal, etc.), evaluativo o investigativo, también a otros procesos como los psicoeducativos.

Por su parte el Código de Ética de la Asociación de Psicólogos de Puerto Rico establece como principio el Bienestar de la Persona. Donde el procesional de salud mental tiene como guía el mejor interés para el consumidor de sus servicios. Donde se proteja la dignidad, integridad y autodeterminación, además de tomar en cuenta las diferencias individuales en estos procesos. Aquellos profesionales de la psicología que sirven a las estructuras de poder raras veces cumplen con este principio ético.

Mas importante, sin un consentimiento al proceso terapéutico y sin un profesional que sirva al bienestar de la persona, no se puede establecer de una manera efectiva una alianza terapéutica. La alianza terapéutica sólo ocurre cuando la persona entra en una relación terapéutica voluntariamente. Salvo en escenarios carcelarios u otras circunstancias especiales (como los expuesto en las secciones 4:11-23 de la Ley 408 del 2000) o cuando se aplica la violencia de la autoridad, es que se intenta obligar a un individuo a entrar en un encuadre terapéutico.

Generalmente, esto vicia el proceso terapéutico, convierte al psicólogo en un opresor y encamina al proceso terapéutico al fracaso.

Como ha dicho la Dra. Ana Pinilla catedrática asociada de la Pontificia Universidad Católica, “se es psicólogo 24 horas, hay que comportase como tal”. El Código de Ética siempre le aplica al psicólogo en todo momento, más cuando se presenta ante un grupo como psicólogo. Por su parte la Dra. Norma Maldonado, Catedrática Asociada de la Pontificia Universidad y ex presidente de Comité de Ética de la Asociación de Psicología de PR ha dicho, “ser ético no es una opción, es parte de la responsabilidad del psicólogo”.

Es muy irresponsable por parte de los profesionales de la salud mental entrar en relaciones cuasi profesionales sin el pleno consentimiento de todas las partes. Igual de irresponsable es ese profesional de la salud mental que envés de tener el mejor interés de su cliente como prioridad, sirva como lacayo de las agendas escondidas y las políticas de las estructuras de poder.

Un profesional de la salud mental que incurra en violaciones éticas tiene que ser reportado. Ya que un comportamiento poco ético termina afectando a la profesión de la psicología y causando grave daño a los consumidores de los servicios que este brinda.