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lunes, 11 de mayo de 2015

Alumni


Le debo a mi Alma Mater… nada.

Desde mucho antes de mi graduación, colegas, profesores y egresados, me bombardearon con la idea de que le debo estar agradecido  a la universidad por todo lo que me ha “dado”. Que le debo dar (especialmente en financieramente) con creces la institución que me confirió, que me “dio”, mi diploma de graduación.

A mí no se me “dio” un diploma. Yo, gané mi título académico. Fui yo quien cumplió las Labores de Hércules, que se impusieron, para lograr mis metas académicas.

Más importante, nada fue dado por la universidad. No fui el beneficiario de algún tipo de caridad. Los profesores o instructores no me impartieron conocimientos por piedad. En un país donde la educación es un lucrativo negocio, todo en la universidad tiene que ser pagado.

Pagué por todo durante mi tiempo en la universidad. Por mis clases, por el uso de la biblioteca y las computadoras, las horas de oficina de los profesores, hasta el uso de los baños está computado en el pago de la matricula (y todas esas cuotas especiales). Inclusive, pagué “cargos por servicios” cuando necesité de alguna prestación especial (transcripciones, certificaciones para impuesto, etc.).

Cuando algún  egresado u oficial universitario me dice que tengo que estar agradecido a mi universidad por lo que me ha “dado” y que lo tengo que demostrar sosteniéndola financieramente, rechazo esa noción contundentemente (como debería hacerlo todo egresado). Lo que estas personas están intentado hacer es robarme los fondos que he generado por mi esfuerzo con tonterías sentimentalistas.

Es ridículo estar “agradecido” por algo que estaba a la venta y fue comprando. Muchas veces pagado a sobre precio, sin ser el producto por el cual se había pactado. Las propinas se otorgan cuando se ha dado un servicio excelente, no cuando han fayado en ganárselas; las limosnas se dan por piedad, no por exigencia.



Alejandro Ortiz


viernes, 2 de noviembre de 2012

Redefiniendo la Relación Estudiante/Profesor: Presentaciones por Estudiantes



Una de las tendencias resientes en la educación es el obligar a los estudiantes a realizar presentaciones orales de algún tema de la clase. Tema que se elige, o se asigna, del prontuario de la misma. Generalmente esto se convierte en parte de la forma en que será evaluados. Donde el profesor y los estudiantes dirán cual ha de ser la calificación que se obtendrá. Por un lado esto crea un problema, ¿qué estudiante le daría una mala calificación a otro estudiante?

Pero, un problema más serio, es que los estudiantes están siendo timados por el profesor.

Un estudiante que toma una clase de teorías de la personalidad, matemáticas, literatura, etc., lo hace porque quiere aprender (o es un requisito curricular) sobre el tema de la clase. No se inscribe en una clase de teorías de personalidad, matemáticas, literatura, etc., para mejorar sus habilidades de su retórica. Para eso existen grupos como los Toast Masters (verdaderos expertos en el arte de expresarse en público).

En una clase, no se debe aceptar que otros estudiantes nos eduquen a través “de presentaciones grupales o individuales”. Ningún estudiante paga por dar clases, o paga por tomar una charla de otro estudiante. Más importante, un estudiante (salvo raras ocasiones) no posee las cualificaciones necesarias para poder impartir una instrucción sobre algún tema. Por eso es que están en la universidad, para obtener el conocimiento que carece.

Es una falta de respeto por parte de un profesor poner a estudiantes a dar clase, cuando es él quien ha sido pagado para hacer esa labor. Así que un profesor cuya clase se fundamenta en las presentaciones de estudiantes está cayendo en un ejercicio de pereza. Siendo esta pereza un robo a los estudiantes, un profesor que base su clase en presentaciones es un ladrón.

Un estudiante tiene el pleno derecho de exigir que su clase sea impartida por el profesor y no por un estudiante.


domingo, 19 de diciembre de 2010

¿Que vivan los estudiantes de la UPR?

Los estudiantes de la UPR se comportan como unos afrenta’os que sólo buscan su beneficio. Ellos siempre protestan cuando se les quiere ajustar los precios a su educación. Tal vez nunca les enseño, o aprendieron en las clases de economía, lo que es la inflación o depreciación. Tal vez ellos no saben de los aspectos presupuestarios de una institución. Pero la aparente ignorancia de los estudiantes de la UPR no impide la realidad de los costos de operación.

Los estudiantes de las instituciones privadas le deberían decir a los estudiantes de la UPR que dejen de llorar y paguen lo que se les pide. Porque con todo y aumento pagan menos que los estudiantes en las instituciones privadas.

Que no se nos olvide que en los años 90 los estudiantes de la UPR se opusieron a un proyecto de ley que haría elegibles a la totalidad de los estudiantes universitarios a un fondo educacional. Los estudiantes de la UPR se opusieron tenazmente porque eso significaría que los estudiantes del sistema UPR recibirían menos dinero en becas. En su egoísmo los estudiantes de la UPR querían evitar que los estudiantes puertorriqueños en instituciones privadas no recibieran esas ayudas.

A pesar de todos esos nobles discursos de necesidad que hicieron en ese momento, los estudiantes de UPR solo actuaban de manera aprovechada. Ya que compartir el dinero con los demás estudiantes de Puerto Rico significaba menos dinero para ir de juergas.

Ahora se oponen al aumento en la matriculas, a las cuotas especiales y cualquier otra tontería que el gobierno se invente para allanar fondos y subsanar el debacle presupuestario de la UPR. Me pregunto, ¿Los estudiantes de la UPR se opusieron cuando los Becas Pell fueron aumentadas? ¿Se opusieron a la creación de becas del Presidente del Senado? ¿Cuándo un estudiante de la UPR le ha dado las gracias a los que trabajan, pagan las contribuciones y sostienen la UPR?

La realidad es que los estudiantes de la UPR se comportan como unos malcriados, mal agradecidos y añoñados que quieren que le sobre mas dinero para irse al Ocho de Blanco, pagar el carro y los celulares…

La defensa de la educación, la autonomía y derechos es tan sólo una conveniente excusa.

Se tiene que hacer la salvedad que los imbéciles que están en la Junta de Síndicos, Administración de la Universidad y el Ejecutivo tienen que ser expulsados por su incompetencia en lidiar de manera razonable con la situación. Además de los que causaron la actual debacle por su mala administración, abuso de confianza y corrupción tienen que ser enjuiciados y obligados a hacer restitución (y que la deuda sigua a los herederos hasta que se page su totalidad). De no haber restitución, tienen que ser enviados a la cárcel como castigo por abusar de sus puestos.

Para lo que se tiene que trabajar es en evitar la mala administración. Se tiene que evitar el fraude, abuso y el desperdicio en la agencias del gobierno. Se deben establecer los mecanismos para una verdadera transparencia fiscal.

Para el pago de su matrícula los estudiantes de la UPR que tienen la necesidad económica (los afrentaos, borrachos y consumistas compulsivos que se vayan a la mierda) tienen que invertir el tiempo en la biblioteca, en la gimnasio o el teatro. Tienen que desarrollar sus habilidades para poder competir y obtener alguna de las miles de becas que existen a nivel nacional para los estudiantes de excelencia. Las cuales buscan sostener los estudiantes que se esfuerzan por mejorarse en sus áreas de estudio.

Pero claro, eso requiere un compromiso del estudiante con su educación, eso requiere esfuerzo y sacrificio. Eso requiere la dignidad de ser el mejor estudiante posible. Lo cual se atestigua por los hechos de sus obras y acciones… eso es algo que el estudiante de la UPR ha perdido porque prefiere el protagonismo de una marcha al trabajo honrado de un verdadero estudiante…

Pd. Si algo positivo ha salido de la negativa de los estudiantes en pagar por su educación es que han logrado develar las tendencias Fascistas del actual gobierno puertorriqueño.